Juego infantil, tambien denominado piola, en el que dos equipos, de unos cinco miembros cada uno, se turnan para saltar unos sobre otros, que permanecen agachados y en fila. El objetivo del mismo es el de alcanzar una situación lo más estable posible sobre las maltrechas espaldas del conjunto rival. Quedan penalizadas tanto las acciones de marinear (reptar) como la de enseñar los dientes (absurdo, ¿verdad?). El control del juego lo realiza la madre, que no es sino un jugador al que su neurocirujano ha retirado de esta práctica deportiva.

       
 

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Cubicando…

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