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La Seca, poesía ehcrita n’andalú

La Seca es una poesía ehcrita n’andalú por el poeta almeriense José Martínez Álvarez de Sotomayor, preciosa

LA SECA

Denda que tuvemos aquella derrota,
dos años van secos; pero arremataos:
sin que escurra el cielo maldecía la gota,
sin que naza guierba ni pa los ganaos.

¡Que más que en los hondos ni la grama brota!
Sin pial siquiera van los jorriones,
esesperaícos, faltos de comía,
en bandás pa’l pueb-lo como exhalaciones,
y al irse nus dejan el alma encogía
y se ponen tristes nuestros corazones.

Los soles y el viento m’han desquebrajao
astiles y trillos: to lo qu’es maera.
Crujen los postigos; s’agrieta el arao,
y zurren a cañas d’una rastrojera
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Tululo III

La profesora echó un vistazo por el ventanuco desde el que se divisaba una esquina de La Caleta de Cádiz. Daba clase en un colegio de la provincia, y, aunque era sevillana cerrada, los gaditanos le encantaban. Encima de la mesa de su estudio, unos cien exámenes para corregir. No se dejó invadir por la pereza, se sirvió un té frío y se sentó a la tarea. Antes, una última ojeada a la luz inmensa sobre el mar. Los ejercicios, 4.º de la ESO, trataban sobre las lenguas peninsulares y alguna cuestión de cultura general que había conseguido ir metiendo con calzador a los chavales: un poco de arte, unas pinceladas de historia. Leyó el primero: «Los versos utilizados en España antes del Renacimiento eran, mayormente, el dodecaedro y el octoedro». ¡Virgen Santa del Rocío! Tachó la respuesta, pero incorporó un «jajajá» con el rotulador rojo en el margen. No se desmoronó. En el tercero de los folios… Leer Más

Matrix en andaluh

Tómpiesa con una piva to dergá que está sentá en su cuarto jugando ar Tetri en er portáti. De pronto, por la puta cara llegan unos madero que la quieren trincá. Entonse aparese er malo, er señó esmí (que no lan tradusío porque en español esmí é iguá que góme y góme no é nombre pa un malo… aunque yo conosco uno que é unijoputa

Er señó esmí, que parese de la sía o delefeveí, le pregunta a los madero que san quedao abajo la casa la piva que donde están los demá. Entonse, un madero gordo que sabía quedao abajo porque no podía subí por las escalera esa rara que hay en estadounido por fuera de los bloque, le dise: han subío a trincasla… y esmí to mosqueao le constesta: po susombre yastán muerto… y er gordo le dise: los tuyo (no, es broma, no le dise ná…).

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Orgullo de ser cordobéh

- El cordobés no tiene pene: tiene sipote

- El cordobés no te llama por teléfono: te pega un telefonazo

- El cordobés no dice hola: te dice ¡¡¡que pasa!!!

- El cordobés no dice tonterías: dice pegoletes!!

- El cordobés no se lanza: se embala

¡¡¡SI NO ENVÍAS ESTE POST A TODOS LOS QUE CREAS ESTÁN ORGULLOSOS DE CORDOBA, NO VOLVERÁS A PROBAR LOS FLAMENQUINES, NI EL SALMOREJO, NILA TORTILLA DELSANTOS, NI LOS VARGUITAS NI LOS CACHARROS Y LAS CAÑAS QUE TOMES ESTARÁN CALENTORRAS Y NO TENDRÁS RABO DE TORO, NI FERIA NI NÁ DE NÁ!!!!

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CUANDO LAH CORTEH DE CAI

Po l’aihtoria sucede er siglo pasao. En Cai y en el año milochociento y pico, cuando loh gabacho de Napoleón tenian sitiá la ciudá y lah corteh se reunian en una iglesia de la ihla der León p’acé la primera cohtitución de l’istoria d’Ehpaña, la mihma que eliholagranputa er Fernando sétimo echó abaho en cuantito vorvió. Y eh que somo má dehgraciao que’r Pupa.
Había un malagueño qu’ehtaba en Cai porque añoh atrah lo condenaron a galera por sodomita, osease, que daba o tomaba por el bú, que éh lo mihmo, aunque haiga hente que dice lo de Maoma, er de la picha’goma: que tanto éh er que dá como er que toma… Poh bien, er malagueño buharra, qu’ehtaba to’r dia dando barzone poh lah calle de Cai y vivía de lo que caía por aquí y por allá, tenía mucha letra menúa y des’que comenzó er sitio se ponía a dá dihcurso en er Pópolo o en la Viña o donde le pillara y la hente s’arremolinaba pah’cuchahlo y l’aplaudian como si fuera un oradó de loh de lah corteh y como loh oradoreh (digo yo, que como se huntaban en una iglesia, po oraban) salían de vé en cuando por Cai y chahlaban con la hente, se enteraron que er parguela tenía una muí que pa qué y que largaba cosah fina, asin que l’invitaron ar sitio aqué porque, como decía uno d’Aragón o de donde su madré lo traho ar mundo, había c’oí la vó der pueblo.

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