Se dice cuando el cielo tras la lluvia se despeja un poco y se quiere salir al campo. Se cuenta que en una posada estaban dos arrieros asomados a la puerta de esta esperando que dejase de llover (que descampara) para continuar el camino, uno le dijo al otro, «parece que hay un claro, voy a seguir» a lo que el otro dijo «No hay clara que no sea puta», contestando una criada de la posada de nombre Clara «ni arriero de Morón que no sea cabrón»